jump to navigation

Martes de Mañana Agosto 30, 2008

Posted by unnuevorumbo in Pensamientos.
Tags:
trackback

 Les presentamos los cuentos cortos de Claudio: 

 

 

 

 

Estaba apoyado en la pared del salón frente a facultad, esperando que abriera para sacar esas fotocopias que precisaba con urgencia, concentrado en observar el humo que escapaba a través de mi bufanda.

 

La calle… vacía. No recordaba una imagen así de la puerta de facultad. Se me perdía la mirada mientras leía los graffitis que habitualmente se esconden tras los coloridos puestos de los vendedores ambulantes.

 

Una cierta cantidad de tiempo después algo se movió a mi izquierda y volví rápidamente de no sé donde para ver un flaco parado a mi lado, que me miraba con cara de estar esperando una respuesta.

 

-Eh?- Fue lo único que pude articular mientras se me acomodaban los sentidos.

-Si tenés un trabajo.- Dijo el pibe, y me atravesó como a una puerta abierta… me llegó al alma y la agarró a patadas.

-No.- Respondí con tono funerario, como pidiendo perdón sinceramente arrepentido.

 

Me miró un segundo eterno, como si supiera que yo me estaba muriendo de vergüenza, casi sintiendo lástima por mí, y luego siguió su camino, su vida. Lo seguí con la mirada sin poder evitarlo hasta que desapareció dando la vuelta a la esquina. Tenía más o menos mi edad, y a juzgar por su ropa, mucho más frío.

 

Y comenzó… la sentí venir a lo lejos como una estampida, cambió el aire como una tormenta… era la angustia… ese sentimiento humano tan ajeno a mí, esa cascada de pensamientos…

Pensé en los huevos que hay que tener para andar pidiendo trabajo así, y en lo desesperado que hay que estar. Pensé en el pibe que conserva su orgullo y no pide limosna, no mendiga. No me pidió una moneda… me pidió un trabajo.

 

Recordé todo lo estudiado sobre el valor del trabajo en nuestra sociedad como forma de inclusión, como herramienta de construcción de identidad. Y me detesté. Y a todos los demás. Y a esta sociedad que empuja a alguien a terminar así. Y a este sistema que nos insensibiliza, porque es muy raro que algo me afecte como me afectó esta vez el pibe que me pidió un trabajo, y eso está mal.

 

Pero quizás algo bueno resulte de esto, porque al fin y al cabo he sentido angustia, he pensado como un ser humano…

 

-En que pensás?- Me interrumpió Santi. Me había olvidado totalmente de su presencia, pero él había estado ahí todo el tiempo, esperando que abriera el salón.

-Estás como en la luna.- Agregó, mirándome con curiosidad.

-Sí… me quedé reflexionando en el flaco que pasó…- Respondí, aunque sonó como que me estaba hablando a mí mismo.

-Por?-

-Nada… yo que sé… eso de andar pidiendo trabajo…-

-Trabajo???- Casi gritó. -Ja, ja, ja, ja!!!- Gritó.

-De que te reís?- Pregunté, muy cerca de estar ofendido.

-Tabaco!!! Gil!!! Tabaco te pidió!!!-

 

Y reímos al unísono.

 

Y mientras borraba mentalmente lo escrito con el pensamiento sobre eso de ser más humano, me dije: “Bueno, valió la pena intentarlo.”

 

“Sí, valió. Casi, casi.” Respondió, con cinismo, algo en mi interior. ***

 

Claudio Fernandez Arbes.

 ——————————————————————————————————————————————————————————————————————————-

Miércoles de tarde.

 

 

- Se va para arriba… –

- Salado, había como treinta personas adentro… -

- Y pensar que hace un par de meses eran cuatro o cinco gatos locos. -

- Locos… -

- Lo más interesante es que fue creciendo de a poco, primero eran cuatro o cinco, a la o otra semana eran como diez y así… -

- Les esta quedando chico el lugar. -

- Ja! Decís que no cumple con las medidas de seguridad para tanta gente? -

- Bueno, por lo menos incendiarse no se va a incendiar… -

- Je je je… es verdad, sería demasiado… -

 

- Lo que no llegué a ver es si había muchas minas. -

- Había menos de las que tendría que haber. -

- Debe ser  porque es a los pibes a los que les resulta más útil. -

- Buitres… -

- Esta mal? -

- No. -

- Pero igual debe ser un embole con tan pocas minas. -

- Ni hablar. -

 

- Ahora que lo pienso hoy es el día… -

- Claro! Por eso estaba tan lleno! -

- Que banana, como no me di cuenta antes. -

- Es que nunca andamos por acá los miércoles. -

- Cierto.-

 

- Harán guita? -

- Mmmmm… no sé. Me suena a que lo hacen más por placer que por otra cosa. Dicen que es barato. -

- Hace pila me dijeron cuanto estaba, pero me olvidé. -

- Yo lo que me acuerdo es que pagabas cada vez que venías, y podías venir cuando quisieras. -

- Medio informal. -

- Sí. -

 

- Y si venimos un día para ver que onda? -

- No, ni en pedo. -

- Ok.-

- Bueno… en pedo podría ser… -

- Ja ja ja! -

 

- Igual no está taaaaan de moda. -

- No, como que ya fue… -

- Yo no diría que ya fue, sólo que no está de moda, pero a mucha gente le gusta. -

- Y a mucha gente no. –

- Como todo. –

- A las pruebas me remito. –

- No nos teníamos que bajar acá? –

- Uy! -

- Permiso señora. – Casi le grité a la veterana que estaba sentada a mi lado, al tiempo que me ponía en pie. Salí como bala que se abre camino entre carne y costillas para llegar al corazón.

 

Pero no llegué a tiempo a la puerta y tuve que caminar dos cuadras de más…

 

Claudio Fernandez Arbes.

 

 

Comentarios»

No comments yet — be the first.